YOGA Y CICLO MENSTRUAL: diario de una práctica cíclica

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“No estoy loca, soy cíclica” fue una de las primeras premisas que recuerdo del trabajo de Erika Irusta. La volatilidad que se nos atribuye en nuestras emociones, acciones y deseos a lo largo de un mes, simplemente son el reflejo de la volatilidad química que nos sucede. Nuestras hormonas se evaporan hacia diferentes estados de comportamiento, porque  a largo de un ciclo, no pensamos igual, no comemos igual ni tampoco soñamos igual. “Lo único que permanece es el cambio” afirmó el filósofo Heráclito. Así que, llevar una vida plana y lineal es ir contra nuestra propia naturaleza.

Pero exactamente, ¿qué cambios suceden? ¿En qué medida nos puede llegar a afectar? ¿Somos tan endebles como para ser simplemente un cóctel químico que anda? Podemos manejarnos en dos niveles de conocimiento: el académico u “objetivo” y el personal y subjetivo. Ambos son necesarios, pero quizá sólo uno será tu salvación: el conocimiento propio.

Nuestra realidad cíclica es un aspecto cada vez más señalado. Se elabora bibliografía y  recursos para poder profundizar en torno a ello. Sobretodo cada vez hay más mujeres protagonizando ese marco referencial, dedicándose a investigar, comparar  y comprender de qué manera funcionamos a nivel interno.

Es necesario poder contar con faros que señalen dónde está nuestra verdadera tierra y que parpadeen ante las señales de peligro (o desequilibrio) que nos muestra el cuerpo. Está bien contar con guías o libros de cabecera en torno a este tema, pero no somos manuales con patas: somos cuerpos singulares en circunstancias particulares y por ello, tenemos que desarrollar una mirada como quien sabe que existe por primera vez. Observarnos con mimo y estudiarnos alejadas de toda evidencia.

Vemos con nuestros ojos, percibimos con nuestros sentidos las cosas que nos rodean. Igualmente sentimos nuestros cuerpos, los cuales son instrumentos de todas estas diferentes clases de percepciones superficiales. En ello no hay preferencia, comparación, aceptación o rechazo;  lo que usted piensa de estas cosas, o lo que usted siente en relación con ellas es su respuesta psicológica a las mismas. Y a esto lo llamamos pensamiento o emoción. Por lo tanto, el darse cuenta, superficialmente es una cosa muy sencilla: la puerta está ahí. Pero la descripción de la puerta no es la puerta, y cuando uno se envuelve emocionalmente en la descripción de ella, no la ve.

Con estas palabras, Krisnamurti invita a desarrollar una toma de conciencia desprovista de toda identificación. Desarrollar un estado que la mente probablemente nunca ha alcanzado “Cuando el observador está totalmente silencioso sin que lo hayamos forzado a estar en silencio, surge seguramente una calidad distinta del darse cuenta.”

Gracias al registro cíclico, mis juicios internos empezaron a llevarse bien. Respecto a la práctica de yoga, aprendí a reconocer  cuando no he de sobreexponer al cuerpo a secuencias para las que no me siento con fuerza; me preparo prácticas retadoras para cuando sí lo estoy o contemplo los frutos de la meditación de manera coherente según mi día del ciclo. Todo esto al fin y al cabo es meramente un conocimiento práctico para el día a día. Completamente necesario y parcialmente liberador, créeme.

Pero en el fondo, están todas las identificaciones que has de evitar cargar a tus espaldas, como señala Krisnamurti. Evita replicar y condicionar aún más la expresión de tu ser  y ten presente que siempre hay una manera más sutil y profunda de analizar la vida. La conciencia cíclica aporta un conocimiento nuevo, propio y revelador que ayuda a vivir de una manera más práctica y coherente. Pero, si estamos en el camino del Yoga, la cuestión no es saltar de etiqueta en etiqueta, ya sean normativas o cíclicas, sino trascenderlas.

Por que al final, de eso trata la práctica, la filosofía y el autoconocimiento: la liberación como camino y el conocimiento como guía.

Por eso he elaborado esta plantilla para ti. Para que también puedas asomarte a la ventana de tu práctica y contemples cómo cambia el paisaje de tu naturaleza interna. Si estás iniciándote en el hábito del registro cíclico como si ya llevas tiempo, podrás concretar la mirada cíclica a través del antes, durante y después de tu práctica.

¿Cómo rellenar la plantilla?

Tanto si practicas en centros o escuelas, como si practicas en casa, puedes utilizar esta plantilla. Tampoco importa el estilo o la tradición de Yoga que sigas.

Primero apunta  los datos prácticos: la fecha (la mundana, la del calendario gregoriano ;)) anota el día del ciclo en el que estás. Apunta también a qué fase de tu ciclo menstrual se traduce. Si trabajas con las lunas, también puedes anotarlo. Y por último anota el tipo de práctica, el estilo de Yoga o si tu sesión ha tenido un foco o dirección concreta.

Registra cómo te sentías o con qué cargabas antes de comenzar la práctica; cuál fue la inercia que te llevó hasta la esterilla. Hasta el color de la camiseta que has elegido para practicar te señala cosas. Analiza cómo se ha desarrollado tu práctica en sí, si te has relacionado igual con unas posturas o con otras, tu nivel de energía a lo largo de la secuencia; tu nivel de atención, de aceptación o de resistencia; cómo te has hablado,  cómo te has sentido con tu profesor/a… y al final de la práctica, observa más allá de savasana. En el camino a casa, a la vuelta a tus tareas, sigue presente en la observación. Percibe qué sensaciones has integrado o cuáles se han desvanecido. ¿Hay alguna idea concreta o pensamiento intuitivo que siga latiendo?

Si practicas una vez por semana, te animo  a que trates de registrar cada clase, ya que al fin y al cabo son sólo 4 clases al mes. Si practicas dos o tres veces por semana, puedes darte un poco más de tregua pero desde luego, cuánto más información tengas de ti, mayor comprensión tendrás de tu compleja integridad.

Se dice que de la observación del registro de tres o cuatro ciclos, se puede empezar a extraer un patrón. Juntando esos meses, puedes empezar a unir coincidencias y diferencias que reflejen cómo tu realidad cíclica habla a través de la esterilla.

La profundidad del Yoga lo convierte en un camino largo. La conciencia cíclica es una brújula que te ayuda a explorar e integrar cada etapa. Que tengas unos felices primeros pasos.

Plantilla Yoga y Ciclo Menstrual

1 comentario

  1. Sofía
    9 noviembre, 2018

    Me ha parecido un post super completo Jara, la frase de solo el cambio perdura siempre me parece tan potente y me llega tanto..Todo lo que cuentas es al final integrar Mindfulness o vivir abiertos a la experiencia 🤗 y lo has presentado genial!!
    Un abrazo!!

    Responder

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