¿DÓNDE QUEDA LA FILOSOFÍA?

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Cada persona sabe sus motivos para practicar yoga y en una misma clase conviven todos para hacer lo mismo. A veces el tiempo de clase se nos queda corto para poder desarrollar la necesidad o la curiosidad que nos lleva a la esterilla. En la práctica de Yoga se pone en juego lo fisico, lo emocional y lo mental, además de muchas otras tantas variables, pero esas son las más habituales que observo en estos años como profesora. Una vez la práctica está asentada, surgen otros alicientes y se abren muchos más caminos.

Para tratar de dar cabida esa diversidad de motivaciones y poder complementar la práctica desde un marco teórico, este curso comencé a escribir una newsletter a l@s alumn@s de la escuela en torno a una temática dentro del Yoga como sistema, no sólo como práctica. Este mes de diciembre, aprovechando el mes oficial de reflexiones y balances, me animé a invitarles a reflexionar sobre el papel de la filosofía en la práctica o cuál es su lugar en todo lo que hacemos. 

Comparto el texto en este espacio abierto para animarte a ti también este año que entra, a poner el foco en la filosofía en tu práctica como en la vida. Al final encontrarás una propuesta muy muy sencilla para ello.

Querid@s alumn@s:

Durante estas semanas, algunas me habéis preguntado por libros u otras fuentes donde poder ampliar y profundizar el conocimiento del Yoga.

Me alegra que se os despierte ese interés y al mismo tiempo siento mucha responsabilidad cuando reflexiono sobre si estoy transmitiendo la práctica desde el rigor y respeto a esta tradición, sin perder de vista las necesidades y los modos que nos vertebra un país como España en el S. XXI.

Por ello, y aunque no lo hayamos tratado en clase específicamente, el email de apoyo a la práctica de este mes quiero dedicarlo a la base filosófica que sustenta la práctica y que la dota de verdadero sentido. O al menos, a una pequeña parte de ese todo.

¿Por qué te sientes bien cuando acaba la clase? ¿Qué sucede cuando pasas más de 3 min en completo silencio? ¿Por qué la práctica depranayama (ejercicios de respiración) te ayuda a que la mente esté más presente?

Hatha Yoga no es un estilo de Yoga en sí, es el camino a través de lo físico dentro del Yoga para la autorrealización. Y dentro del Hatha Yoga, está toda la prole (Vinyasa, Ashtanga, Iyengar…).

Imagínate un juego de matrioskas. Pues lo que hacemos en clase es la muñeca más pequeña de todo un sistema filosófico o dárshana. En la India se hace referencia a 6 sistemas de filosofía que, al mismo tiempo, parten o reconocen la autoridad de los Vedas (las escrituras más antiguas, la muñeca más grande).

Esos sistemas son: Nyaya, Vaisheshika, Samkhya, Yoga, Vedanta y Mimamsa.

Entre todos esos sistemas hay similitudes y diferencias, pero básicamente en ellos se habla sobre la manera de interpretar el mundo, la relación con lo absoluto y qué papel tiene el ser humano en todo éso. Ahí es nada.

Esto me parece importante: lo que nos trae entre manos es filosofía.

Dentro del Yoga hay caminos más devocionales, religiosos y espirituales; otros centrados en el conocimiento y la razón, otra vía centrada en la acción desinteresada… pero rescato y destaco la idea de que no se trata de un conjunto de normas y dogmas donde se pide fe ciega. Todo ello está enfocado a tener una experiencia propia de todo lo que se plantea. Si no lo pasas por tu propio filtro, nada tendrá sentido.

Hace poco vi “2001: Odisea en el espacio.” En principio nunca me atrajo pero al ser propuesta, dije sí porque considero que hay películas de la historia del cine que hay que ver, y esta era una de ellas. Aluciné. Vaya viaje. Mi novio y yo comentábamos si hoy en día es una película que una productora aceptaría, por los modos, por el ritmo narrativo, por el contenido aparentemente no resuelto…Y es que Stanley Kubrick se negaba a dar explicaciones de lo que verdaderamente sucedía en ella. En una entrevista en 1968 afirmó:

«Los espectadores son libres de especular a su antojo sobre el significado filosófico y alegórico de la película, lo que indicará que se ha logrado una profunda fascinación sobre el público, pero no es mi deseo cartografiar verbalmente 2001, ya que en ese caso, los espectadores se sentirían obligados a encontrar algo determinado y, en caso de no hacerlo, sentirían que se pierden algo».

Creo que la analogía queda clara. Más allá de asimilar conceptos, lo que prima es validar un camino propio de búsqueda y experiencia frente a conclusiones impuestas o soluciones ajenas. Cada vez hay más información, artículos y divulgación sobre Yoga, lo que nos obliga a desarrollar un análisis paciente y profundo de todo lo que nos llega y devolverlo al plano pragmático de la vida y de la esterilla para sacar tus propias conclusiones.

Volviendo a los 6 sistemas filosóficos, la información más generalista sobre yoga con la que te puedas cruzar (ese alubión de palabras sánscritas como chakras, bandha, sutras, tamas, sattva, mantra, kundalini, atman, samadhi...) son conceptos o explicaciones que derivan principalmente del Samkhya, Yoga yVedanta.

A cada uno de esos tres sistemas le corresponde una óptica metafísica, moralista o espiritual, entre otras características. Pero al fin y al cabo, el punto de encuentro de los tres es aquel en el que el ser humano es capaz de deshacerse de todo aquello que le conduce a la ignorancia o le genera dolor, y así, poder experimentar un estado de libertad y una conciencia de plenitud que es innata. Lo que pasa es que nos hemos perdido un poco por el camino.

En ésto se pararon a pensar hace más de 3.000 años, a más de 7.000 km de distancia y aquí estamos, en la España del S. XXI, reuniéndonos una o dos veces por semana en Francos Rodríguez para ver si ese dolor físico, emocional o anímico también se resuelve. No es que tropecemos dos veces con la misma piedra, es que a la especie humana nos une lo esencial.

Nos reunimos para resolver ese juego de matrioskas que también somos, abriendo y cerrando cajas, capas y muñecas. Transitamos de lo físico a lo mental, de lo denso a lo sutil, de lo consciente a lo inconsciente. Las asanas (posturas) son la puesta en escena para que todo eso ocurra.

Te sientes bien porque has puesto en juego unas habilidades físicas, motoras y cognitivas que van más allá de ti, pero que en verdad siempre llevas contigo. El silencio cómodo acalla el discurso rumiante que okupa tu cabeza. El silencio sostiene lo que sólo puede ser dicho cuando das espacio a lo que de verdad importa. O quizá el simple hecho de respirar desde una mente atenta, hace que esta misma se relaje y le sigan el cuerpo, los sentidos y las emociones, manifestándose en calma. Depende del día, depende de ti.

De nuevo, lo que prevalece es tu experiencia para que emerja un conocimiento propio y disfrutar de un estado natural de felicidad.

Por ello, como la práctica también trata de filosofía, para este año nuevo os invito a formular una pregunta más que un propósito, y que os acompañe durante el 2019. No se trata de dar con una respuesta acertada o una verdad absoluta de las que atan. Se trata de que esa pregunta te ayude a avanzar y evolucionar desde la curiosidad y el placer.

Os recuerdo que el lunes 31 a las 10h hay clase para despedir el año y quién sabe si la práctica nos devolverá esa pregunta adecuada 🙂

Salud y sabiduría para este 2019. Gracias por formar parte de mi 2018.

Un abrazo,

Ángela

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