5 LOGROS QUE EL YOGA PUEDE HACER POR TU ANSIEDAD

yoga ansiedad madrid

La España del Tranquimazín fue el título del reportaje principal en el dominical de El Mundo hace unas semanas. Había un doble análisis: el notorio aumento de casos de ansiedad y el alto consumo de fármacos como recurso ineficiente para combatirla.

Quizá conozcas a tu alrededor algún caso. Quizá tú misma/o la estés padeciendo. Cada vez se habla más de la ansiedad, pero se sabe poco de su realidad. En verdad sabemos poco de nostros/as mismos/as. Nuestra cultura no premia el espacio para la pausa y la reflexión. No hay oportunidad para revisar si las creencias que rigen tu vida son 100% tuyas o cuánto peso e influencia externa hay en tus decisiones. Hasta que explotamos.

También se oye mucho “me han recomendado que haga Yoga porque tengo ansiedad”, ya que los beneficios de relajación física como de claridad mental se conocen cada vez más. Y es cierto, pero a veces una práctica general no es suficiente. Cuando hay un problema latente por detrás, es mejor realizar una práctica específica que deje de lado el esfuerzo físico en pro de un trabajo profundo a nivel mental. Una práctica en la que la psicología y la filosofía del Yoga te ayuden a comprender lo que sucede y señalar la posibilidad de cambio.

Estas cinco acciones ocurren cuando decides apostar por ti. Esto es lo que puede suceder en una práctica de Yoga enfocada a llevarte bien con tu ansiedad.


  1. COLOCARLA EN EL MAPA

    Probablemente ya la tengas localizada: en la garganta, como si se te cerrara. En el pecho, como si tuvieras una pequeña bola de fuego. O comer como si no hubiera un mañana. La ansiedad tiene múltiples manifestaciones en el plano físico. Pero, ¿sabrías ubicarla en el plano mental? Es tu mapa cognitivo el que tiene que ser explorado. El cuerpo es el reflejo de los callejones mentales por los que transita la ansiedad. La inseguridad, el miedo al rechazo, esa idea preconcebida de “no eres capaz” con la que has crecido, imaginar situaciones de peligro como único desenlace… Ser capaz de colocar la chincheta roja “usted está aquí” en tu mapa de pensamientos es un gran comienzo.

  2. CONOCERLA

    Una vez que ya la ubicas en el ámbito en el que opera, toca conocer qué le gusta, en qué situaciones campa a sus anchas, en cuales le cuesta un poco más salir. No me genera la misma respuesta de inseguridad y ganas de comerme una pizza entera una observación negativa de una amiga íntima que de mi pareja, por ejemplo. Dado que no todas las situaciones nos exponen de la misma manera, la práctica de Yoga se convierte en un espacio propio y seguro en el que contemplar otras respuestas posibles ante un estímulo semejante. Ejercicios de concentración y de pensamiento único nos hacen recuperar el control. Ayudan a mitigar el flujo de pensamientos fatalistas y con ello reducir el estado nervioso, de bloqueo o compulsivo característico de la ansiedad.

  3. COMPRENDERLA

    ¿Sabes ese esquema referencial de primos de tíos abuelos de oficios que hay que hacer cuando vas a un pueblo y te preguntan “¿Y tú de quién eres?”?. Pues de eso se trata. Una vez ya sabes qué lugar ocupa y qué situaciones la despierta, a través de la práctica puedes saber cuál es su origen, de qué te estás protegiendo. No olvides que la ansiedad es una respuesta adaptativa a situaciones que percibimos como peligro. A través del movimiento, ejercicios de respiración y la repetición de frases y paradojas, cae el velo. Se accede de una manera orgánica al inconsciente, lo que permite emerger hechos y creencias soterradas que crearon precedente. De esa manera, tenemos más piezas para completar el puzzle que dibuja el origen de nuestra ansiedad.

  4. APRENDER A GESTIONARLA

    En las acciones anteriores, la ansiedad acaparaba el protagonismo. Ahora te toca pasar a la acción. Todo lo que ocurre en la esterilla es reflejo de la vida y vuelve a ella en su versión mejorada. El Yoga reorganiza los esquemas mentales, genera nuevas expectativas que influyen directamente en un cambio de actitud. Ante las situaciones que te generan ansiedad, como ante la vida. Eres capaz de transformar las creencias que te limitan. Y no hay mayor placer que ser consciente del poder y la capacidad de cambio que tienes.

  5. REDUCIRLA

    Hacerla pequeña y que no te lo haga ella a ti. Ya lo decía Vetusta Morla. “Tal vez lo que te hace grande, no sea difícil de ver”. El Yoga no te hace grande. Simplemente te señala dónde está tu fuerza para cuando se te olvida.


No hace falta desarrollar un cuadro de ansiedad para darnos cuenta de que algo está fallando. Puedes acudir a terapia. Ir a Yoga. Buscar espacios para la reflexión y acción colectiva. O escuchar en bucle ese tema que te lleva muy arriba cuando lo necesites. Yo te regalo uno de los míos.

“Y en el vaivén de planes sin marcar cae sobre ti la bomba universal;  no hay colisión, ni ley, ni gravedad  que te pueda hacer caer… aunque tiren a dar. “

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