CÓMO APRENDER A PRACTICAR SOLA

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Algunas de las alumnas de la escuela ya preguntan qué pueden hacer para ir practicando en casa. 10 minutos antes de ir a trabajar. Practicar un poco en fin de semana. Poder hacer eso que saben que les sienta bien… Pero es sacar la esterilla en casa y ¡oh! EL ABISMO. ¿Qué hago? ¿Por dónde empiezo? ¿Lo haré bien? Y es que no dejamos de evaluarnos constantemente.

Dentro del ámbito de la educación, hay un eterno enfrentamiento respecto a algunos métodos de aprendizaje: la transmisión clásica de la repetición vs. propuestas que motiven al/la alumno/a a acercarse al conocimiento.

Repetir porque sí tablas de multiplicar, definiciones o fechas. Que el cerebro sea un simple contenedor. Ese armario en el que Mónica, de la serie Friends, acumula trastos y que además pone al descubierto una debilidad: no puede ordenarlo todo. Acumulamos datos, pero en el fondo no hay una comprensión de la realidad y todo es un caos.

Por otro lado están las escuelas que defienden que para que haya aprendizaje,  ha de haber propuestas  que despierten la motivación intrínseca. Es decir, aquella que nace de dentro y que invita a aprender por el simple placer de hacerlo. Sin temor a exámenes.

A la hora de desarrollar autonomía en la práctica, considero que podemos sacar la bandera blanca de la paz entre ambas corrientes e integrarlas.

No se trata de un aprendizaje racional. Ni mucho menos empieces por aprender el nombre de las posturas en sánscrito, que te sonarán a trabalenguas, mucho antes de que te ayuden a entender su significado y por lo tanto reconocer la postura.

Aprender en Yoga es la oportunidad de apagar la palabra y encender el cuerpo. Permitir que el cuerpo aprenda de su manera de entrar, permanecer y salir de la postura. La respiración es una gran maestra. No hay apuntes, sino recuerdos sensoriales que te ayudarán a comprender todo lo que descubres sobre ti.

Para aprender a practicar sola, considero que sí es bueno repetir. Repite en casa la secuencia o alguna combinación de posturas que te resultaron placenteras en tu última clase en grupo. Diseña junto con tu profesor/a una rutina adecuada para ti, que sea breve y repítela durante un tiempo. Repite incluso una misma secuencia un par de veces en una misma práctica si dispones de más tiempo.

Si tus ansias por hacer más se manifiestan en forma de aburrimiento, sostenlo un tiempo. Es una buena forma de cultivar la observación, alejarse del resultado y no caer en la necesidad de novedad constante. Se trata de Svadhyaya: el estudio de ti misma.

Practicar en casa no es replicar la clase tal cual ha sido guiada por tu profe. Empezar a hacerte cargo de tu práctica es una experiencia individual y única. No esperes que suceda lo mismo que en tu centro habitual. A mí me costó entenderlo, pero hacerlo, cambió mis expectativas cada vez que extendía la esterilla sobre el suelo del salón. (Si el hecho de practicar todos los días es otra exigencia que te ocupa, este post quizá te libere)

Cada vez hay más plataformas y vídeos de clases online. Es otra opción para comenzar a practicar en casa. Está bien, pero no se trata sólo de eso. No es cuestión del habitáculo donde practicas, (casa, escuela, gimnasio). Se trata de que empieces a practicar de manera autónoma, sin un estímulo externo como la voz de un profesor/a, o una pantalla, y que todos tus sentidos estén al servicio de tu propio aprendizaje.

Conseguir esa autonomía a la hora de practicar es un elemento que despierta por sí sólo la motivación. Es un refuerzo positivo interno. Saber que no dependes de nada ni de nadie para respirar una plenitud indescriptible.

Repetir. Aprender. Avanzar. Todo ello aporta motivación, curiosidad y ganas por querer ir más allá de ti.

Coge la esterilla sin pretender nada. La sencillez también es un escenario ideal. Deja que tu cuerpo te demuestre lo que sabe. Todas las respuestas son correctas.

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